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martes, 8 de junio de 2010

Miedos

Estira los brazos hacia arriba y me llama “mamá”, me mira, me reclama, me sigue y me persigue por la casa mientras intento encontrar algo. La cojo en brazos, me abraza y me pide su “tete”. Sigo intentando encontrar lo que busco, pero ella insiste en el “tete”, dejo lo que busco y voy a por él. Aplaude, se pone tan contenta…, me mira, me abraza y apoya su cabeza en mi hombro.


Sigo con lo que buscaba, tengo prisa, estoy cansada, la cabeza va a mil. Desisto, ya lo buscaré en otro momento. Me siento y Teresa intenta abarcarme con sus brazos.


En algún momento de mi maternidad pensé en cuánto me necesitaba, ahora no, ahora sólo pienso en cuánto la necesito yo a ella. Intento no recrearme en la idea porque hay veces que hasta me hace llorar.


Siento que sufro por ella antes de tiempo, que quisiera evitarle sufrimientos que sé que algún día padecerá, que quisiera adelantarme a sus pasos, estar con ella si algún día tiene una decepción, si en algún momento se siente perdida, si en algún momento se siente infeliz. Me gustaría que siempre se sintiese tan segura como ahora, con un abrazo y unos mimos, con un beso y una caricia.

miércoles, 27 de enero de 2010

Feliz cumpleaños Teresa, con dos días de retraso

Una amiga mía me envió un mensaje el día 25 de enero para felicitar a Teresa por su cumpleaños y a mí porque “un año criando es muy bonito pero también muy duro”, decía. Después de leerlo me quedé pensando en el modo en que ha cambiado mi vida en este último año. Como ya comenté en el primer post de este blog Teresa llegó a mi mundo como un elefante a una cacharrería, cambiando toda mi escala de valores y prioridades y desordenando por completo mis emociones. Con Teresa se llenaron de sentido las pequeñas y grandes cosas del día a día y poco a poco sus asuntos fueron ocupando el espacio de los míos. Esto último no sólo es una metáfora ya que del mismo modo ha ocurrido en el espacio práctico, es decir, sus cosas han invadido toda la casa. Es imposible imaginar la vida sin ella y parece mentira que todo este cambio se haya producido en tan sólo un año.
Sin embargo la maternidad también acarrea otros cambios. Por ejemplo casi desaparece la vida social ya que cuando salgo con mis amigos las conversaciones se suelen quedar a medias porque Teresa no puede esperar. Además la mayoría de los temas se suelen centrar en ella. Las noches han dejado de ser para siempre noches de sueño profundo en las que no me hubiera enterado si el edificio se caía. Las películas en casa (ya no hay cine) se suelen quedar a medias y los libros ni te cuento. Las salidas nocturnas se acabaron y cambió definitivamente la vida en pareja. Son las otras cosas de la maternidad…

jueves, 14 de enero de 2010

Te cambiará la vida...


Hoy he encontrado este texto en internet y me ha encantado.

Nos juntamos para almorzar cuando mi amiga me comenta que ella y su pareja están pensando en tener familia.
Estamos haciendo una encuesta, - me dice medio en broma. - ¿Crees que deberíamos tener un bebé?
Te cambiará la vida, - le contesto intentando que mi voz suene neutral.
Sí, ya sé, - me dice, - ya no podremos dormir hasta tarde los fines de semana, ya no tendremos vacaciones espontáneas...
Pero eso no era lo que yo pensaba. Miro a mi amiga intentando decidir qué decirle. Quiero que ella sepa todo lo que no aprenderá en los cursos de preparto, quiero que sepa que las marcas físicas que dejará el embarazo sanarán, pero que convertirse en madre le dejará una marca emocional tan profunda que la hará vulnerable para el resto de su vida.
Pienso en advertirle que nunca más leerá un periódico sin pensar "podría haber sido MI hijo". Que cada vez que se entere de la caída de un avión, de un incendio se sentirá perseguida. Que cuando vea fotos de niños hambrientos, se preguntará si puede haber algo peor que ver a un hijo morir.
Miro sus uñas perfectamente arregladas y su ropa impecable y pienso que sin importar lo sofisticada que sea, convertirse en madre la reducirá al nivel tan primitivo de una osa protegiendo a su cría. Que una llamada urgente: ¡Mamá!, la hará dejar caer un souffle o su mejor cristalería sin pensarlo dos veces.
Siento que debería prevenirla que ya no importarán los años que haya invertido en su carrera, que su profesión pasará a segundo plano por la maternidad.
Que podrá arreglar para que su hijo esté bien cuidado mientras trabaja, pero un día, entrando a una importante junta de negocios, creerá oler el dulce aroma de su bebé, y que deberá utilizar cada milímetro de autodisciplina para no salir corriendo a su casa, sólo para asegurarse quesu bebé está bien.
Quiero que mi amiga sepa que las decisiones de todos los días ya no serán una rutina. Que el deseo de un niño de 5 años de entrar al baño de hombres en Mc Donald's se convertirá en un dilema mayor. Que en ese momento, entre el ruido a bandejas y los gritos de los niños, sopesará importantes argumentos acerca de la limitación de la independencia de su pequeño y laposibilidad de que un depravado se pueda esconder en ese baño al que ella no podrá entrar. Que sin importar lo decidida que sea en la oficina, cuestionará todas las decisiones que tome con respecto a su hijo.
Mirando a mi atractiva amiga, quiero asegurarle que aunque pierda los kilos de más que le deje el embarazo, jamás se sentirá igual acerca de sí misma.
Que su vida, tan importante ahora, pasará a segundo plano cuando tenga a su hijo. Que no dudaría en dar la vida por él sin meditarlo un instante, sin embargo deseará vivir más años, no para cumplir sus propios sueños, sino para ver a su hijo cumplir los suyos. Quiero explicarle que la cicatriz de la cesárea y las estrías se convertirán en medallas de honor.
La relación de mi amiga con su marido cambiará, pero no de la manera que ella cree. Quisiera que ella entendiera cuanto más se puede amar a un hombre que se levanta por las noches a acunar a su hijo y que siempre está dispuesto a jugar con él. Creo que debería saber que se enamorará de él otra vez, por razones que ahora encontraría muy poco románticas.
Quisiera que mi amiga pudiera saber lo identificada que se va a sentir con otras mujeres que a través de la historia han intentado detener una guerra, los prejuicios o choferes alcoholizados. Quisiera que entendiera porque yo puedo ser muy racional acerca de muchos temas, pero me vuelvo temporalmente irracional cuando discuto el peligro que significa una guerra nuclear en elfuturo de mis hijos.
Quisiera describirle a mi amiga la exaltación de ver a su hijo aprender a andar en bicicleta. Quisiera poder reproducirle esa risa contagiosa que escapa del alma del bebé cuando toca la suave piel de un gato o un perro por primera vez. Quisiera que saboreara esa felicidad al abrazarlo que es tan real, que duele. La mirada intrigada de mi amiga me hace comprender que los ojos se me han llenado de lágrimas.
Nunca te arrepentirás, - le digo al fin, tomándole la mano y ofrezco una plegaria silenciosa por ella, y por mí, y por todas aquellas mujeres meramente mortales que se enfrentan a los tropiezos de la maravillosa experiencia llamada maternidad.