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jueves, 3 de junio de 2010

Sueño


Bostezos eternos, ojeras, piel apagada, pasos arrastrados, falta de concentración, humor de perros y búsqueda continua de un lugar donde dejarme caer rendida. Pueden parecer los síntomas de una resaca pero no, es el resultado de dos noches sin dormir porque Teresa quiere agua ¿¿¿¿???

Mi teoría es que hay una enfermedad al acecho. Como dice el anuncio “mi mamá sabe cuando me voy a poner malita”. Otra explicación no encuentro a que cada media hora escuche la vocecilla de Teresa exigiendo “agua, agua, agua” y de tan continua que se ha hecho la frase haya habido momentos en los que he llegado a soñar que me veía envuelta en una nube de humo, intentando huir de un incendio, mientras alguien por la ventana pedía ayuda y reclamaba agua a gritos.

De verdad que no sabía que en un cuerpo tan pequeño pudiese caber tanto líquido. La cuestión es que todavía estoy esperando que se produzca alguna otra manifestación para dar por buena mi teoría porque hasta ahora nada de nada. Aunque suene mal, esperemos que se confirmen mis sospechas porque no quiero ni imaginarme que esto se haya convertido en una costumbre nocturna.

viernes, 28 de mayo de 2010

Despertares

- Mamá…….¿atamos? (¿nos levantamos?)

- No, que todavía es pronto, duerme un poco más.

Se pone el chupe y se da media vuelta.

- Mamá agua.

Espera un poquito Teresa, si ya mismo nos levantamos. Ahora bebes.

- Agua, agua, agua, agua!

Me doy por vencida, como tarde un segundo más se pone a llorar y ya no hay posibilidad de ese cuarto de hora más en la cama. Me levanto, voy corriendo a la cocina y vuelvo volando por si acaso se baja de la cama. Bebe agua (todo el vaso) y me vuelvo a tumbar haciéndome la dormida para que no le de por entablar conversación.

Sólo unos minutos después guantazo en la espalda. Yo estaba transpuesta…¿se puede uno dormir tan profundamente en tan corto espacio de tiempo?

- Mamá bibi.

- No, todavía no, duerme un rato más (otras veces ha funcionado)

- Mamá tatos. (zapatos)

- No, Teresa, duérmete.

- Mamá elo (suelo).

- Por favor… duerme un poco más.

Jeje, parece que la he convencido se vuelto a poner el chupete, se acabó la charla.


De nuevo transpuesta.

- Ding-dong.

Casi me perfora el ombligo así que Teresa gana.

- Venga, nos levantamos.

- ¿Co-quéeee? (¿Por qué?)

- Ay Teresa, menos mal que mañana es sábado, está papá y te levantas con él.



miércoles, 2 de diciembre de 2009

Acumulando sueño



Desde hace unos días voy acumulando sueño. No veo el momento de que llegue el fin de semana que en esta ocasión se convierte en cuatro días… ¡BieeeN! El motivo de esta vigila no es otro que a la señorita Teresa le ha dado por despertarse cada dos por tres. La razón: NI IDEA. Podría buscar miles de explicaciones si hago caso de todos los manuales sobre sueño de bebé, opiniones de otros padres y de distintos expertos que he ido leyendo en todos este tiempo. Sin embargo, como decía Guillermo de Occam, la explicación más sencilla suele ser la más acertada, así que opto por pensar que simplemente Teresa es muy comodona. A la chica se le cae el chupete durmiendo y cuando a la más mínima se mueve y es consciente, pues nada, a que mamá se lo vuelva a colocar.
Esta sencilla y modesta teoría que yo misma he creado, no sin horas de minucioso estudio y reflexión, podría hacerla más compleja:
- Podría ser que, debido a las horas de separación que mantenemos ya que mamá tiene que trabajar, Teresa quiere recuperar contacto y lo hace como lo que podríamos denominar “pequeña venganza”.
- Puede que esté acoplando las fases de sueño de bebé a las de un niño un poco más mayor.
- Podríamos pensar que le estén saliendo los dientes (todavía no tiene ninguno) y el dolor le provoque un sueño ligero por lo que se despierta fácilmente.
- Querría simplemente tener contacto conmigo, con lo que debería pasarla a mi cama.
- Puede que todavía no haya abandonado la etapa de angustia de la separación (Alrededor de los ocho meses).
- Quizás sea que está más alterada durante el día y se va poniendo nerviosa a medida que acumula cansancio y duerme mal.
- A lo mejor no ha tenido suficiente actividad durante la jornada.
- No habré seguido de forma exhaustiva sus rutinas.
- La temperatura de la habitación puede no ser la adecuada.
- ….
Así podría seguir una larga lista que haría interminable el post porque todavía se me ocurren muchas más cosas. Ante todo este cúmulo de posibilidades hay también un sin fin de modos de proceder que irían desde los métodos conductistas a otros menos estrictos que pasan porque los padres se fastidien acudiendo a cada reclamo del niño, pasando por los intermedios como el descatalogado libro de Elizabeth Pantley.
Yo en rachas como las actuales de Teresa he probado casi de todo, fundamentalmente acudir a ella, pero también confieso que en alguna ocasión la he dejado llorar durante un ratito. El caso es que ni ante uno ni ante otro ha habido una respuesta de las que te harían decantarte por algún método en concreto, con lo cual… a seguir poniéndole el chupe.