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lunes, 4 de abril de 2011

Con las amigas

Este fin de semana hemos vivido una nueva experiencia. Mientras yo he estado de viaje con mis amigas de la infancia, Teresa y papá han estado en casa y como dicen que de todo se aprende, yo he sacado algunas conclusiones:

1.- Ni Teresa ni papá me echan tanto de menos como yo creía. Según papá no me ha nombrado ni una sola vez. Sé que no me miente, por lo que no entiendo entonces cómo cuando estoy con ella no puedo alejarme ni un minuto, y tengo que tomarla en brazos hasta para ir al baño. Sinceramente, me ha dado hasta un poco de rabia.

2.- Aunque me lo esté pasando bien no dejo de sentir cierta culpabilidad por no estar con Teresa.

3.- Cualquier conversación suelo derivarla al tema que no se me va de la cabeza, Teresa. Por suerte es algo que comparto con el resto de madres del grupo.

El fin de semana además ha dado mucho de sí, podría escribir varias entradas, pero hoy quiero destacar dos cosas. La primera que en este viaje una de mis amigas ha confirmado sus sospechas de embarazo. Será su segunda y muy deseada hija (ya nos hemos imaginado el sexo). Ella es una de las mamás que tengo como ejemplo y sé que la noticia para ella ha sido de las más importantes de su vida. La segunda cuestión es que a este viaje ha faltado solamente una de nuestras amigas, mamá reciente de una preciosa niña, Victoria. En todo momento ha estado en mis pensamientos porque ella también se ha convertido, a pesar de su reciente maternidad, en un ejemplo de fortaleza y valentía para mí en esta aventura de la crianza.

lunes, 22 de marzo de 2010

La vuelta


Creo que la vuelta del viaje nos ha dejado a todos un sabor agridulce. Hemos tenido tiempo de disfrutar juntos pero la despedida fue más dura de lo que suelen ser habituales. Por primera vez Teresa expresó lo que seguramente siempre ha sentido en las despedidas y reclamaba a su padre al otro lado de la ventana señalándole un asiento junto al nuestro. Lloró con pena y la escena me pareció propia de una película. Quizá influenciada por el escenario de una estación repleta de gente despidiéndose y contagiada por Teresa, también lloré yo. La gente nos miraba con tristeza imaginando quizás una separación duradera y mientras me fijaba en distintas caras convenciéndome de que estaba dramatizando demasiado la despedida me encontré con la figura de David intentando disimular un llanto que ya no podía contener. El autobús arrancó y las lágrimas seguían recorriendo toda mi cara pero por fortuna Teresa ya estaba distraída en otras cosas. La eché junto a mi pecho y en pocos minutos se durmió. Ahora de nuevo contamos los días para el fin de semana esperando que para entonces Teresa se haya recuperado del resfriado que nos ha acompañado desde el sábado por la tarde, cuando casualmente también comenzó la lluvia. Al menos el viernes y la mañana del sábado lo pasamos genial.



martes, 16 de marzo de 2010

Un nuevo viaje

Organizar un viaje con un bebé es de lo más complicado. Por mucho que anotes cada una de las cosas imprescindibles siempre se acaba olvidando algo. Nuestra pequeña familia está más que acostumbrada a los traslados y en cada domicilio tenemos todo lo necesario para Teresa, es decir, sus cosas por partida doble. Sin embargo, en esta ocasión serán cuatro días en la ciudad donde trabaja papá, a la que no vamos desde que disfruté de mi baja maternal. Así que hay que prepararlo todo minuciosamente para que no se olvide nada además de intentar ser algo organizada para no ir cargada como una burra.

El viaje lo haremos en autobús porque no me atrevo a ir sola con Teresa en el coche al ser el desplazamiento más largo del que ella está acostumbrada y temo que se ponga nerviosa o quién sabe qué cien mil cosas pueden pasar. Así que otra prueba será el bus.
A pesar de todo ya tengo ganas de disfrutar de esos días y sobre todo su papá que está deseando de llevar a Teresa al trabajo para presumir de niña.