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miércoles, 9 de marzo de 2011

9 de marzo

No es ninguna sorpresa a estas alturas decir que la maternidad cambió mi vida y la forma de ver y entender el mundo. Sin embargo no quería dejar pasar la oportunidad de añadir algo más a lo que ya publiqué ayer con motivo del Día Internacional de la Mujer, porque aunque plasmé muchas de las cosas que pienso, no quiero que parezca que mi postura en este tema es una cuestión de mirarme el ombligo. Así que hoy quiero mostrar un poema de Gioconda Belli que me parece muy apropiado.

"Queremos flores"

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.

martes, 8 de marzo de 2011

8 de marzo

En el Día Internacional de la Mujer no tengo tiempo para escribir una entrada que me gustaría, sino que me tengo que conformar con esto que se puede definir como una lista de quejas en voz alta, no llegan a reivindicaciones.

- Voy con la lengua fuera y a marchas forzadas en el trabajo, algo que, desde luego, no lo convierte en una fuente de realización personal.

- Soy una de esas mujeres que engrosan las estadísticas que reflejan que a pesar de ser mayoría en mi profesión, los cargos directivos están copados por hombres que en su mayoría (con perdón) se tocan los huevos.

- Pienso que nos han vendido la moto de la liberación de la mujer porque no tiene mucho sentido ocupar unos espacios para dejar vacíos otros. Hoy he escuchado varios manifiestos de asociaciones de mujeres en los que el titular más destacado sería la plena igualdad de derechos en ambientes laborales, pero, ¿no sería más justo reivindicar una serie de condiciones para que toda aquella mujer que desee incorporarse al mercado laboral no tenga que renunciar a una vida familiar? ¿Estamos luchando por algo desnaturalizado o es sólo impresión mía?

- En nuestro país la única forma que se les ocurre a nuestros dirigentes de vender un mensaje de igualdad en este día es la promesa de ampliar el número de guarderías, algo que resulta más barato que ampliar los permisos de maternidad y supongo que pronto pedirán como condición para acceder a una plaza demostrar que no se tienen abuelos, que sale todavía más económico.

Diría algunas cosas más, pero no tengo tiempo. Feliz Día.