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viernes, 26 de noviembre de 2010

La dermatitis y el frío

A finales del mes de octubre del año pasado Teresa tuvo un fuerte brote de dermatitis. En principio aparecieron unos granitos por la cara y el culete así que no le di demasiada importancia y continué aplicando la crema habitual. A medida que pasó el día los granitos fueron extendiéndose por todo el cuerpo y decidí llevarla al médico que me recomendó una crema con corticoides que le extendí por todas las zonas afectadas casi de inmediato. Pero la cosa fue a peor, Teresa no paraba de quejarse, estaba bastante molesta y la dermatitis se iba extendiendo por todo el cuerpo cubriendo incluso los párpados. La imagen de la niña era desoladora y temí que en lugar de un brote de dermatitis fuese algo peor así que volví al centro de salud y en esa ocasión la vio un médico de urgencias. A pesar de ver el diagnóstico de la pediatra que consultamos por la mañana, este médico nos envió inmediatamente para el hospital ya que temió que se tratase de alguna alergia o reacción y que la cosa fuese a más incluso que “le dificultase la respiración”, dijo. Imaginad en qué condiciones me presenté en el hospital.

El médico que nos atendió allí dijo poco pero me tranquilizó bastante. Me recomendó seguir el tratamiento que le habían prescrito y esperar un tiempo prudencial hasta que pudiese hacer su efecto. Reconozco que debió pensar que aquello no requería ninguna urgencia pero al fin y al cabo sólo seguí las indicaciones de un profesional.

El brote de dermatitis se fue mucho más lentamente de lo que había llegado. Aun así decidí llevar a Teresa a un dermatólogo privado. Sus indicaciones no variaron mucho de la rutina diaria que yo ya seguía. Hidratación continua, gel de baño para pieles atópicas y tejidos de algodón. También me comentó que cada vez es más frecuente encontrar a bebés que padecen este tipo de erupciones y que normalmente suele ir desapareciendo con la edad.

Desde aquel momento Teresa no había vuelto a tener ni una sola erupción hasta hace unos días. Se ve que la llegada del frío le afecta a su piel extremadamente sensible. Sin embargo en esta ocasión no ha pasado de unas manchitas rojas en una oreja, y parte de la cara, aunque le pica bastante. Aplicando crema en la zona el alivio es inmediato y ya hoy prácticamente ha desaparecido. Este año Teresa sabe expresar perfectamente lo que le pasa, ella misma me pide que le ponga crema porque entiende cuando le explico que es mejor no frotarse aunque le pique. Me imagino lo que tuvo que pasar el año pasado cuando no se podía hacer entender.

martes, 15 de diciembre de 2009

Nuevo brote de dermatitis

Teresa vuelve a tener un brote de dermatitis. Esta vez sólo le ha afectado a una parte de la cara, al menos de momento, y lo aguanta sin quejarse en absoluto.
Dejo un artículo relacionado con el tema publicado en mifarmacia.es

Dermatitis Atópica
Es una afección cutánea crónica que cursa con inflamación, enrojecimiento y picor de distribución característica. Esta afección está asociada, generalmente, a procesos alérgicos respiratorios y a antecedentes familiares.
Evoluciona con brotes agudos, normalmente en primavera seguidos de periodos de latencia. Suele empezar a cualquier edad, generalmente sobre los 2 y los 6 meses de edad. Las manifestaciones clínicas varían con la edad:
Fase del lactante: Las lesiones enrojecidas e inflamadas suelen comenzar por la cara, rodillas,... y suelen ser costrosas. Estas lesiones se ven influenciadas por la dentición, los cambios climáticos y las emociones.
Fase infantil: Aparece sobre los 18 meses, afectándose las flexuras de los codos y rodillas, los laterales del cuello y los tobillos. Las lesiones suelen ser simétricas.
CausasNo se conoce exactamente cual es la causa exacta pero existen unos casos relacionados con esta enfermedad:
Alteraciones inmunológicas: Tiene lugar por una reacción alérgica.
Causas internas: Que producen en el bebé relativa palidez, disminución en el sudor, y disminución de la hidratación cutánea.
Alteración del metabolismo del ácido grasos insaturados: se produce un defecto de ácidos grasos esenciales insaturados ( w 3). Es por ello por lo que se recomienda comer alimentos ricos en aceites insaturados ( pescado azul.. ).
Síntomas
Picor abundante.
Sequedad cutánea.
Enrojecimiento de la piel con inflamación de distribucion característica.
Afecciones respiratorias de índole diversa. En la época veraniega los síntomas pueden remitir o disminuir.
TratamientoDebemos tener en cuenta las siguientes medidas:
Ropa: La ropa de algodón es más confortable que las fibras sintéticas. La lana es irritante para el bebé de por sí (produce picor). Debemos evitar tejidos que produzcan al bebé sudar ya que dicho sudor provoca irritación al niño.
Dietética: Retrasar la introdución al bebé de alimentos alergénicos como son el huevo y la leche de vaca hasta el año de edad. También estos alimentos se deben suprimir de la madre lactante. Se recomienda la ingesta de leche materna para el bebé ya que posee unas sustancias que evitan la absorción de los alergenos alimenticios.
Eliminación de alergénos no alimenticios: El dormitorio del niño debe ser lo más sobrio posible, sin alfombras ni cortinas que permitan el acúmulo de polvo. Es aconsejable cambiar las sábanas frecuentemente y limpiar con aspirador alfombras,... para eliminar los posibles ácaros del polvo doméstico. Es aconsejable usar
sprays anti acaros como FRONTAC ( Bayer ) especiales para ello.
Aplicar diariamente cremas hidratantes enriquecidas en acidos grasos insaturados w3, por citar alguna
Exomega de lab Ducray o Xeramance lab Lutsine
Dar baños con aceites emolientes o de avena tratando remojar al niño durante diez minutos al día.
La luz del sol también es beneficiosa, siempre que el clima no sea demasiado húmedo.