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lunes, 17 de enero de 2011

Fin de la etapa chupete

Este fin de semana hemos dicho adiós al chupete, aunque no me atrevería yo a anunciar que será definitivo. En los últimos arrebatos de Teresa le daba por tirarlo al suelo con rabia, ante cualquier enfado. Si le pedía que no lo hiciera y le decía que podría perderlo lo volvía a tirar con más fuerza, si cabe. Estas expresiones de carácter están siendo de lo más habituales últimamente, muchas veces sin motivo aparente y en ocasiones hasta hay que contenerse una carcajada porque se pone muy ofendida incluso se da la vuelta ocultando su rostro y dejando ver que está realmente enfadada y nada lo puede arreglar.

El sábado después de su siesta volvió a arrojar al suelo el chupete y le dije que como no lo quería lo tiraría a la basura. Cogí el chupete del suelo y lo escondí. Teresa se enfadó pero se le pasó pronto y se olvidó por completo del tema.

Cuando salió con papá a la calle y después de caminar un rato pidió montarse en su silla se acordó del “tete”. El problema es que se me había olvidado meterlo en el bolso que siempre llevamos. Cuando me llamó papá por teléfono contándome que Teresa estaba pidiendo su chupete yo no estaba en casa, así que tampoco podía llevárselo. En ese momento pensé que tampoco sería mala idea probar a ver qué pasaba y cómo llevaría intentar dejarlo.

Por la noche cuando la dejé en la cuna lo volvió a reclamar “quero mi tete”. Le dije que iría a ver si lo encontraba y ella esta tan cansada que se durmió enseguida. Tuvo algunos despertares en los que lo volvió a nombrar pero sin demasiado ímpetu porque siguió durmiendo tan ricamente.

La mañana del domingo yo no sabía si estaba contenta por el paso que estaba dando Teresa y llevarlo relativamente bien o me encontraba triste porque tenía la sensación de que estábamos empeñados en hacerla mayor. Esa mañana tuve que trabajar y no conseguía quitarme el tema de la cabeza, incluso llegué a tener remordimientos, tantos que cuando regresé a casa estaba dispuesta a desistir y hubiera dado lo que fuera por volver a ver la imagen de mi niña, mi bebé, con su chupete en la boca. Papá frenó mis intenciones diciéndome que Teresa lo estaba llevando muy bien y que tarde o temprano habría que hacerlo. A pesar de todo no me siento muy contenta, ¿será normal esta sensación?

jueves, 18 de noviembre de 2010

Soy mayor


“Soy mayor”, esta es la nueva frase de Teresa. Al parecer, saber saltar con los pies juntos es un escalón importante en su desarrollo, al menos así lo considera ella. Se pasa todo el día saltando y experimentando con distintos tipos de zapatos para ver cuáles son los que mejor contribuyen a esta nueva destreza. “Mía mamá, un mento, mía” (mira mamá, un momento), así empieza su exhibición de saltos que, en algunas ocasiones, finaliza en el suelo y otras con ella exhausta comentando “toy cansada”.

Le encanta sentirse mayor y me corrige si le digo que es mi pequeña. Eso sí, cuando le explico que los niños mayores no tienen chupete se hace la loca, como quien oye llover. Por ahora el chupete sólo lo usa para dormir, aunque lo reclama muchas otras veces. Creo que va a ser muy complicado que abandone este hábito y no sé cómo lo haremos, se admiten consejos.

lunes, 5 de julio de 2010

Lluvia de temas


Después de un periodo de abandono total por cuestiones de estudio que me han robado todo el tiempo del mundo vuelvo ahora a disfrutar del blog y tengo muchos temas pendientes, así que lo primero que voy a hacer es mostrar un batiburrillo de cosas porque las neuronas las tengo agotadas y seguro que si lo dejo para próximos post se me olvidan.


En primer lugar una preocupación. Mi hija no entiende cuándo le regaño. Nada de nada, se lo toma como un juego, me desafía y quiere seguir haciendo lo que le prohíbo pero además muerta de la risa. El caso más preocupante hasta ahora es el de los enchufes. A pesar de que los que están a su alcance se encuentran protegidos no quiero que los toque libremente y le advierto que no debe hacerlo sobre todo teniendo en cuenta que en algún sitio fuera de casa puede que le de por hacer lo mismo. No he conseguido ni una sola vez que entienda la reprimenda, lo único que he podido hacer es cambiarla de lugar y distraerla con otra cosa para que se olvide de “ese juego tan divertido en el que mamá dice no, y ella vuelve a repetir su acción a carcajada limpia”. He llegado a usar miradas desafiantes que ella me mantiene de forma curiosa interpretando de nuevo como un juego. Supongo que esto se repetirá con cada cosa que le indique que no debe hacer. ¡Ayuda!


Otra cuestión que no quiero olvidar hoy es su extraordinaria evolución en el lenguaje. Mantiene una conversación duradera en la que comprende perfectamente lo que se le está diciendo e incluso responde usando varias palabras. Pregunta constantemente “eco qué es” señalando todo lo que le despierta la curiosidad e intento enseñarlo no sólo el nombre sino la utilidad del artículo. Pregunta por todos los miembros de la familia que no ve y pide incluso que le ponga videos del teléfono móvil indicando claramente a quién quiere ver en cada momento. De sus dvd´s pide en cada momento el que desea ver y sólo ese, lo tiene muy claro. Un ejemplo de ello son los Cantajuegos. Teresa pide unas veces la canción del “taarín” (tallarín), o bien dice “ete no, Juan, Juan”. Sabe el orden de los temas y algunas veces se anticipa y puedo asegurar que no la tengo sentada delante de la tele todo el día, que nadie avise a los servicios sociales. Eso sí, la dueña del mando es ella.


En el tema independencia ya estamos en otro nivel. Esta etapa debe ser de autoafirmación porque quiere hacerlo todo sola. Esto le genera algunas frustraciones que en ocasiones terminan en pataletas. Como es normal, no sabe ponerse los zapatos pero puede intentarlo durante un cuarto de hora. Tampoco puede arrastrar un carro de la compra cargado de productos y termina tirada en el suelo en el supermercado. No puede bajar las escaleras pero aquí finalmente, debe intuir el peligro, me pide la mano.

Hemos pasado del lavabo a la ducha y le encanta. Aunque en un principio le daba miedo su padre lo intentó con tanto acierto que al terminar le comentó que al día siguiente volvería al lavabo y ella se negó en rotundo. Esto debe ser el aprendizaje por oposición, jeje.


De sus amados dos chupetes hemos suprimido uno. Había cogido la costumbre de aplastar uno de ellos contra los ojos cuando tenía sueño a pesar de las indicaciones para que no lo hiciera. Una manía que llegó a irritarlos así que directamente lo quité, cuando se dio cuenta preguntó “mama, o tá el oto?” (dónde está el otro) y le contesté que lo había guardado porque se lo metía en el ojo. Su respuesta: “Vale” y nunca más se supo del segundo chupete.




miércoles, 2 de diciembre de 2009

Acumulando sueño



Desde hace unos días voy acumulando sueño. No veo el momento de que llegue el fin de semana que en esta ocasión se convierte en cuatro días… ¡BieeeN! El motivo de esta vigila no es otro que a la señorita Teresa le ha dado por despertarse cada dos por tres. La razón: NI IDEA. Podría buscar miles de explicaciones si hago caso de todos los manuales sobre sueño de bebé, opiniones de otros padres y de distintos expertos que he ido leyendo en todos este tiempo. Sin embargo, como decía Guillermo de Occam, la explicación más sencilla suele ser la más acertada, así que opto por pensar que simplemente Teresa es muy comodona. A la chica se le cae el chupete durmiendo y cuando a la más mínima se mueve y es consciente, pues nada, a que mamá se lo vuelva a colocar.
Esta sencilla y modesta teoría que yo misma he creado, no sin horas de minucioso estudio y reflexión, podría hacerla más compleja:
- Podría ser que, debido a las horas de separación que mantenemos ya que mamá tiene que trabajar, Teresa quiere recuperar contacto y lo hace como lo que podríamos denominar “pequeña venganza”.
- Puede que esté acoplando las fases de sueño de bebé a las de un niño un poco más mayor.
- Podríamos pensar que le estén saliendo los dientes (todavía no tiene ninguno) y el dolor le provoque un sueño ligero por lo que se despierta fácilmente.
- Querría simplemente tener contacto conmigo, con lo que debería pasarla a mi cama.
- Puede que todavía no haya abandonado la etapa de angustia de la separación (Alrededor de los ocho meses).
- Quizás sea que está más alterada durante el día y se va poniendo nerviosa a medida que acumula cansancio y duerme mal.
- A lo mejor no ha tenido suficiente actividad durante la jornada.
- No habré seguido de forma exhaustiva sus rutinas.
- La temperatura de la habitación puede no ser la adecuada.
- ….
Así podría seguir una larga lista que haría interminable el post porque todavía se me ocurren muchas más cosas. Ante todo este cúmulo de posibilidades hay también un sin fin de modos de proceder que irían desde los métodos conductistas a otros menos estrictos que pasan porque los padres se fastidien acudiendo a cada reclamo del niño, pasando por los intermedios como el descatalogado libro de Elizabeth Pantley.
Yo en rachas como las actuales de Teresa he probado casi de todo, fundamentalmente acudir a ella, pero también confieso que en alguna ocasión la he dejado llorar durante un ratito. El caso es que ni ante uno ni ante otro ha habido una respuesta de las que te harían decantarte por algún método en concreto, con lo cual… a seguir poniéndole el chupe.