Hoy ha sido el primer pipí en el váter para Teresa. Se hace mayor. Ya desde este verano era consciente de sus esfínteres, aunque lo anunciaba una vez que ya lo había hecho. Tanto para los pipís como para las cacas hay anuncio e incluso pide ir al servicio y que la sentemos en el váter, pero hasta el momento sin que le quitemos la ropa ni el pañal, simplemente como un juego de imitación, y por supuesto cuando ya nada se podía hacer. Hasta ahora esta rutina la llevaba a cabo por imitación a nosotros, tanto que en muchas ocasiones ni siquiera pide sentarse, sino que lo hace de pie, como papá.
Pero hoy la cosa ha sido distinta. Después de tomarse el biberón por la mañana me ha dicho “teno pipí” y yo, tranquilamente y distraída le he contestado: “Bueno, ahora te cambio”. Pero ella ha vuelto a insistir y la he llevado hasta el váter, en principio sin intención de quitarle el pijama y el pañal, pero vamos, que se ha puesto cabezona. La sorpresa ha llegado cuando una vez sentada he escuchado como salía el pipí y ella toda emocionada decía “como máma, como mamá” y le ha entrado risa floja.
Estoy segura de que, con la emoción que lo ha vivido, este momento se volverá a repetir continuamente a partir de ahora, aunque a todos nos suponga un poco de más esfuerzo, teniendo en cuenta la cantidad de ropa que lleva en invierno. Hasta la fecha estaba yo muy tranquila pensando que el mejor momento para dejar atrás el pañal sería el próximo verano, pero se ve que los ritmos de su desarrollo no los marcamos nosotros.
.jpg)