lunes, 26 de noviembre de 2012
Descubriendo nuevos miedos
jueves, 30 de septiembre de 2010
Miedo a los cambios
Tengo el blog completamente abandonado, no tengo tiempo para leer los blogs que sigo y soy consciente de que me estoy perdiendo muchas cosas pero ya intentaré ponerme al día.
Hoy quiero comentar que mi hermano ya ha salido del hospital. Ahora comienza una nueva etapa que no será fácil, pero que afrontamos con mucho ánimo. Por otra parte, como se suele decir, el destino es caprichoso y cuando parece que todo empiezas a tenerlo bajo control, ocurre algo para que tu pequeño mundo se ponga del revés.
Me han hecho una propuesta profesional muy interesante, de esas que casi sería vergonzoso no aprovechar. El problema es que esto supondría un cambio de residencia con todo lo que esto conlleva. Lo que más me preocupa es Teresa, cómo se podría adaptar a los cambios teniendo en cuenta que ella ahora mismo está rodeada de familia todo el día y en ese caso sólo estaríamos las dos. Sin duda tendría más tiempo para pasar con ella pero de todos modos no sería sencillo llevar una vida al estilo madre soltera en ciudad desconocida y sin ayuda cercana. En poco tiempo debería buscar un piso, una cuidadora y actividades diurnas para Teresa y sobre todo centrarme en un nuevo trabajo con nuevos compañeros y adaptarme a todo esto sin perder la cabeza.
No es nada seguro porque tengo que pasar una entrevista, aunque reconozco que hay una persona que me respalda.
A pesar de que el trabajo es apasionante, supone ventajas económicas y profesionales y para mí sería un gran salto además de que podría permitir a medio plazo que papá pidiese traslado a la misma ciudad, el miedo a los cambios hace que haya llegado a pensar incluso que ojala no pase la entrevista y no me lo tenga que plantear.
martes, 8 de junio de 2010
Miedos
Estira los brazos hacia arriba y me llama “mamá”, me mira, me reclama, me sigue y me persigue por la casa mientras intento encontrar algo. La cojo en brazos, me abraza y me pide su “tete”. Sigo intentando encontrar lo que busco, pero ella insiste en el “tete”, dejo lo que busco y voy a por él. Aplaude, se pone tan contenta…, me mira, me abraza y apoya su cabeza en mi hombro.
Sigo con lo que buscaba, tengo prisa, estoy cansada, la cabeza va a mil. Desisto, ya lo buscaré en otro momento. Me siento y Teresa intenta abarcarme con sus brazos.
En algún momento de mi maternidad pensé en cuánto me necesitaba, ahora no, ahora sólo pienso en cuánto la necesito yo a ella. Intento no recrearme en la idea porque hay veces que hasta me hace llorar.
Siento que sufro por ella antes de tiempo, que quisiera evitarle sufrimientos que sé que algún día padecerá, que quisiera adelantarme a sus pasos, estar con ella si algún día tiene una decepción, si en algún momento se siente perdida, si en algún momento se siente infeliz. Me gustaría que siempre se sintiese tan segura como ahora, con un abrazo y unos mimos, con un beso y una caricia.