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martes, 5 de julio de 2011

El verdadero descubrimiento de los juguetes


Cuantos trastos me habría yo ahorrado en casa si volviese atrás en el tiempo. Desde que nació Teresa he ido perdiendo espacios y acostumbrándome a convivir con trastos por cualquier parte de la casa. Les he buscado rincones, rincones en el salón para aquellos que más uso tenían, incluida la cocinita. Hasta ahora todo tenía medianamente un orden, había ratos que los juguetes parecían una alfombra pero en poco tiempo se terminaba el juego y vuelta a su sitio. Pero qué de cosas cambiaría si hubiese sido consciente de que es ahora cuando realmente disfruta de los juguetes. Y eso que yo he sido de las que he pedido a todo el mundo que no regalase por regalar, que no hay que llevar siempre alguna cosa a la niña, que los regalos son para ocasiones especiales y todas esas cosas que te hacen quedar como la mala delante de la gente, mientras el padre sonríe, recibe con agrado los obsequios y se presenta como el simpático de la pareja. Debe ser que no impongo ningún respeto porque nadie, absolutamente nadie, ni familia, ni amigos, me han hecho caso. Así me ha ido, que para no tener que mudarme he llenado ya, en diversas ocasiones y aprovechando la ausencia de Teresa y su papá, bolsas de basura tamaño comunidad con utensilios de juego que yo misma voy discriminando. Ha habido veces que me he pasado, lo noto cuando los echan en falta. “Ya aparecerá”, suelo decir, consciente de que anda muy lejos.

Sin embargo creo que a partir de ahora el tema va a estar más complicado. Teresa busca y rebusca por todos sitios donde sabe que hay juguetes y va sacando una cosa u otra, se sorprende con objetos que tenía olvidados, los utiliza, juega, se pasa ratos largos entretenida, pregunta por juegos concretos que recuerda perfectamente y los reclama o te dice “no lo busco, mamá”, en lugar de no lo encuentro. El orden en las cosas dura milésimas de segundo, justo el tiempo que termino de colocarlas, inmediatamente después llegan unas manitas para revolverlo todo y decir “eto me sirve”. Las sartenes y ollas de su cocinita llenan mi lavavajillas, su reno, tamaño bulldog se sienta en mi sofá, si Teresa viene por la noche a mi cama la acompañan Pinkinico y las tres mellizas, los cuentos están relegando a mis libros en las estanterías, y sus instrumentos musicales, llámese trompeta o tambor, suenan a cualquier hora. Recientemente también ha redescubierto una colchoneta. Dice que es un castillo hinchable y no para de saltar como una loca. También la utiliza para hacer “ninnasia” y levanta las piernas mientras está tumbada en ella, por supuesto en mitad del salón.

A la hora de salir a la calle, siempre va con su cochecito y cada día dice que le toca pasear a alguno de sus muñecos, últimamente es Upsy Daisy la más afortunada, menuda racha lleva. No nos podemos olvidar de su bolso donde guarda alguno de sus móviles y unas llaves de plástico. Además ahora muchas veces nos acompaña un gato, este no sé de dónde ha salido, pero le encanta jugar a tirarlo para arriba y que yo lo coja, se llama minifú.

Ayer vio a una niña con una moto de plástico de dos ruedas en la que se desplazaba empujándose con los pies y rápidamente pidió una igual. Yo ya sabía que le iba a gustar porque hace tiempo en un hipermercado fui yo la que la incitó a probar una y le encantó. Ha llegado el momento peligroso en que quiere todo lo que ve.

Y así estamos, intentando mantener un equilibrio entre lo que supone disfrutar tremendamente de los juguetes y conservar un orden mínimo para que no piensen que tenemos el síndrome de Diógenes.

martes, 29 de marzo de 2011

Versiones de clásicos musicales


Cada día hay un nuevo descubrimiento. De tanto cantar y cantar las canciones que le gustan ya casi se aburre. Se pasa tantos ratos cantando mientras hace otras cosas que, para no perder la diversión, ahora ha encontrado un juego nuevo con el que ella sola no para de reír. Hay veces que le viene que ni pintada la definición de “esa loca bajita” que diría Serrat. Le gusta cambiar las letras a las canciones conservando la melodía. A veces utiliza frases sin sentido con lo que la canción casi es irreconocible y otras veces son pequeñas modificaciones que conforman una nueva versión, por lo que se ve más cómica . Un ejemplo “Pimpón es un muñeco, muy feo y juguetón… Pimpón se va al sofá y se pone a saltar”.

martes, 7 de septiembre de 2010

Descubriendo la playa


Como ya me imaginaba el primer contacto de Teresa con la playa no fue nada idílico. Sin ningún recuerdo del año pasado y teniendo en cuenta que por muchas explicaciones y detalles que le adelantásemos no se podía imaginar ni por asomo cómo sería, su primera reacción fue de asombro y desconfianza.

Sus ojos abiertos como platos daban muestra del impacto que le causó ver semejante espectáculo de la naturaleza unido al espectáculo humano, para qué negarlo. Ver niños correteando por un lado y por otro le incitaba a querer probar aquello pero al mismo tiempo no quería que la soltase de mis brazos. Esto unido a lo delicada que es para las nuevas texturas hizo que decidiese colocarla encima de una toalla antes de que tocara la arena. Y no me equivoqué porque fue ponerle un puñado en la mano y empezar a quejarse porque la tenía “susa”, así que pisarla ni en sueños.

La segunda prueba a superar fue el agua. Como a Teresa le encanta estar en el agua creí que no habría ningún problema mientras no la pusiese en el suelo y así fue. Risilla nerviosa, toma de confianza, salto de olas, besos, vueltas, chapoteo, sumergimos la cabeza… parece que todo va sobre ruedas y nos salimos. Decido dejarla de pie en la orilla porque con el juego parece que se ha olvidado de la arena. Cada vez que viene una ola y deja los pies bajo un manto de arena húmeda jugamos a buscarlos y parece que vamos superando miedos. (¡Esto funciona!). Lamentablemente con el juego me despisté un poco y llegó una ola que la puso empapada y todo nuestro ritual para amar la playa se fue al traste en un segundo.

La segunda jornada de playa comenzó más o menos de la misma manera pero en esta ocasión los primos hicieron a la perfección su papel de padrinos playeros. Cuando vio a María jugar con su pala y su cubo le pudieron más los celos que la grima por el nuevo elemento y optó por probar. Tanto se entusiasmó que al final del día ya caminaba sola por la arena, no sin algunos remilgos.



lunes, 6 de septiembre de 2010

Hemos vuelto



A pesar de lo dura que pensé que sería la vuelta al trabajo tengo que reconocer que esta primera jornada no ha sido nada complicada y eso se debe, creo yo, a que vengo con las pilas cargadas.

En primer lugar quiero dar las gracias a mama de Julio, Magda, Rebe y Ama de casa y mamá por el premio que me concedieron y del que me he enterado hoy. Me ha hecho muchísima ilusión. Me da un poco de pena no poder ponerme al día por completo de todos los blogs que sigo y que tanto me gustan pero es que sois muy prolíficas y va a ser imposible leer todos los posts.

De las vacaciones traigo miles de anécdotas y muchas dudas que consultar pero de las que quiero ir hablando poco a poco y es que Teresa crece muy deprisa y hay que tener respuestas para casos incluso antes de que se planteen. Merece una entrada aparte el primer guantazo que me soltó un día mientras estábamos tumbadas en la cama y que me dejó tan perpleja que ella misma se asustó.

Pero si para algo han servido estos días ha sido sin duda para desconectar de todo y disfrutar plenamente de mi hija. No nos hemos separado ni un minuto y hemos vivido desconectadas literalmente del mundo, incluso sin cobertura en la mayoría de los momentos. Teresa ha tenido tiempo para descubrir un mundo nuevo, en plena naturaleza y rodeada de animales y nosotros la hemos acompañado en todo como por primera vez.


martes, 24 de noviembre de 2009

Descubriendo el Mundo


Descubriendo el mundo, ese es mi estado habitual desde el 25 de enero de 2009 cuando nació Teresa. Más bien debería decir redescubreindo el mundo, porque todo lo que aprendo diariamente gracias a ella en realidad yo ya lo he vivido. Sin embargo ahora las cosas más nimias se transforman en grandes descubriemientos y todo se vive con emoción renovada.

Los que sois padres ya lo sabreis. Cada experiencia diaria se ha convertido en algo novedoso. Los olores, las texturas, los colores y sabores, los ruidos o incluso los besos y abrazos tienen un sentido nuevo que le dan una toque a la vida que la hace extraordinaria.

Este blog pretende mostrar esos pequeños descubrimientos diarios, de la mano de una persona para la que todo es sorprendente, qué suerte, no?