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miércoles, 31 de agosto de 2011

Último día de trabajo


Hoy es mi último día de trabajo. Todavía tengo muchas cosas por recoger. Parece increíble que haya acumulado tanto trasto, aunque la verdad en los últimos años he pasado más horas aquí que en mi casa, así que no es de extrañar. Las cosas pendientes por hacer después de las vacaciones, organizar el trabajo para facilitar tareas a mis compañeros, despedidas y papeleo son cuestiones que están ayudando a que no me de mucho tiempo a pensar en lo que significa que este sea el último día.
Además he tenido una sorpresa que agradezco enormemente que la organizasen unos días antes. Me han hecho una especie de homenaje, con un reportaje de despedida en el que mucha de la gente con la que he trabajado, representantes de distintas instituciones e incluso políticos, hablan sobre mi trabajo en estos años. No sé si realmente todo lo que dijeron lo piensan de verdad, entiendo que muchos emplean frases típicas que se dicen en estos casos, otros además hablan como si me hubiese muerto, también estoy convencida que algunas personas se han expresado con sinceridad y de todos modos lo agradecí enormemente. Es un gran recuerdo que se suma a una placa que me regaló mi jefe por mi “compañerismo y profesionalidad” y a unas copas de cava con algunos compañeros.
Seguramente mañana tendré la sensación de que es fin de semana, así que hasta que no pasen unos días no seré realmente consciente de que he dejado mi trabajo. Por el momento Teresa será la que más disfrutará de los cambios ya que estoy segura de que el tiempo que nos queda hasta que comencemos una nueva rutina en otra ciudad lo va a vivir como unas mini vacaciones.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Una nueva etapa


Hace tiempo que quiero hablar sobre una decisión que he tomado y que cambiará mi vida y la de mi familia, sin embargo he ido retrasando este asunto como si de esta forma fuese alejando también el momento en que finalmente el cambio se va a producir.
Después de mucho meditarlo he tomado la decisión de dejar mi trabajo. Lo hago para que finalmente vivamos los siete días a la semana los tres juntos; Teresa, papá y yo, cosa que hasta ahora no ha sido así. Durante un tiempo pensamos que quizá habría algún modo de poder ir acercando y conciliando nuestras distintas profesiones, sin necesidad de que ninguno de los dos renunciase a su trabajo, pero hay cuestiones que es mejor que no las solucione el tiempo, sino que requieren de nuestra actuación. Aunque me gusta mi trabajo no lo dejo con pesar, es más, no tengo ninguna duda de que estoy haciendo lo mejor. Además el tiempo que transcurra hasta que encuentre otro trabajo pienso disfrutar al máximo del día a día con Teresa, que este año todavía no se incorporará al colegio, por lo tanto también he decidido tomarme con calma y sin estrés esa tarea de búsqueda.
El próximo miércoles termina una etapa y comienza una nueva aventura para nosotras, con traslado de ciudad incluido. A pesar de que los cambios siempre me provocan incertidumbre, afronto este con mucha ilusión y seguridad, aunque para qué negarlo también con cierta nostalgia. Pero ¿acaso la vida no consiste en eso, en tomar decisiones, mirar con nostalgia el pasado y el futuro con optimismo?

martes, 8 de marzo de 2011

8 de marzo

En el Día Internacional de la Mujer no tengo tiempo para escribir una entrada que me gustaría, sino que me tengo que conformar con esto que se puede definir como una lista de quejas en voz alta, no llegan a reivindicaciones.

- Voy con la lengua fuera y a marchas forzadas en el trabajo, algo que, desde luego, no lo convierte en una fuente de realización personal.

- Soy una de esas mujeres que engrosan las estadísticas que reflejan que a pesar de ser mayoría en mi profesión, los cargos directivos están copados por hombres que en su mayoría (con perdón) se tocan los huevos.

- Pienso que nos han vendido la moto de la liberación de la mujer porque no tiene mucho sentido ocupar unos espacios para dejar vacíos otros. Hoy he escuchado varios manifiestos de asociaciones de mujeres en los que el titular más destacado sería la plena igualdad de derechos en ambientes laborales, pero, ¿no sería más justo reivindicar una serie de condiciones para que toda aquella mujer que desee incorporarse al mercado laboral no tenga que renunciar a una vida familiar? ¿Estamos luchando por algo desnaturalizado o es sólo impresión mía?

- En nuestro país la única forma que se les ocurre a nuestros dirigentes de vender un mensaje de igualdad en este día es la promesa de ampliar el número de guarderías, algo que resulta más barato que ampliar los permisos de maternidad y supongo que pronto pedirán como condición para acceder a una plaza demostrar que no se tienen abuelos, que sale todavía más económico.

Diría algunas cosas más, pero no tengo tiempo. Feliz Día.

martes, 5 de octubre de 2010

"Pos va a ser que no"

Adiós a los miedos. Esta mañana se han disipado de un plumazo. Después de un madrugón de mil demonios para hacer el viaje y acudir a la entrevista para el nuevo posible trabajo las dudas se han despejado en poco menos que veinte minutos de conversación. Eso sí, me rocogió a mi llegada un coche oficial que pagamos todos.

Nada más sentarme frente a la persona que me iba a entrevistar he percibido esa sensación de falta de interés por su parte y una prueba de ello es que después del saludo de rigor atendió una llamada telefónica e hizo otra. Puede que fuese muy importante, que creo que no era el caso, pero aun así me ha parecido una falta de respeto. Mi currículum no lo tenía sobre la mesa y tengo la sensación, por las preguntas que me ha hecho sobre mi trayectoria profesional, de que ni siquiera lo había leído. Mal empezamos, pensé y creo que me he ido poniendo tensa y un tanto a la defensiva, la verdad. Pero lo que verdaderamente me ha puesto casi de uñas (me he contenido) ha sido un tufillo de superioridad que me repele y que suelo percibir entre los compañeros de profesión que desarrollan su trabajo en la capital con respecto a los de provincias (entre los que estoy yo).

La cosa ha ido de mal en peor y el punto álgido ha llegado cuando me ha preguntado si leo la prensa. Pero por amor de Dios ¿de dónde han sacado a este energúmeno?

Para acabarlo de arreglar me pide que le explique cómo creo que se desarrolla una nota de prensa en ese trabajo en concreto y aquí ya casi me levanto, lo juro, pero sólo he acertado a contestarle que, a mi modo paleto de entender las cosas, la técnica para escribir una noticia es igual en La Moncloa, por poner un ejemplo, que en el Ayuntamiento de Pinarejos, por poner otro.

En fin que se puede decir que ha sido todo un fracaso y que ya me puedo olvidar de plantearme cambios (con tanto miedo que me daban), por el momento.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Miedo a los cambios

Tengo el blog completamente abandonado, no tengo tiempo para leer los blogs que sigo y soy consciente de que me estoy perdiendo muchas cosas pero ya intentaré ponerme al día.

Hoy quiero comentar que mi hermano ya ha salido del hospital. Ahora comienza una nueva etapa que no será fácil, pero que afrontamos con mucho ánimo. Por otra parte, como se suele decir, el destino es caprichoso y cuando parece que todo empiezas a tenerlo bajo control, ocurre algo para que tu pequeño mundo se ponga del revés.

Me han hecho una propuesta profesional muy interesante, de esas que casi sería vergonzoso no aprovechar. El problema es que esto supondría un cambio de residencia con todo lo que esto conlleva. Lo que más me preocupa es Teresa, cómo se podría adaptar a los cambios teniendo en cuenta que ella ahora mismo está rodeada de familia todo el día y en ese caso sólo estaríamos las dos. Sin duda tendría más tiempo para pasar con ella pero de todos modos no sería sencillo llevar una vida al estilo madre soltera en ciudad desconocida y sin ayuda cercana. En poco tiempo debería buscar un piso, una cuidadora y actividades diurnas para Teresa y sobre todo centrarme en un nuevo trabajo con nuevos compañeros y adaptarme a todo esto sin perder la cabeza.

No es nada seguro porque tengo que pasar una entrevista, aunque reconozco que hay una persona que me respalda.

A pesar de que el trabajo es apasionante, supone ventajas económicas y profesionales y para mí sería un gran salto además de que podría permitir a medio plazo que papá pidiese traslado a la misma ciudad, el miedo a los cambios hace que haya llegado a pensar incluso que ojala no pase la entrevista y no me lo tenga que plantear.

jueves, 24 de junio de 2010

Visitas en el trabajo


Esta mañana han venido Teresa y su prima María al trabajo conmigo. El motivo es que hoy recibíamos la visita de un grupo de niños de una guardería que celebran la semana cultural y según explicaban sus monitoras uno de los temas que trabajaban es el de los medios de comunicación. Los padres que lo desearan podían acompañarlos así que ha habido un alboroto total en el curro esta mañana. Como sabía que la visita iba a alterar todo el ritmo de trabajo decidí que llevaría a las dos peques también para ver cómo reaccionaban ante tan numeroso grupo de niños, teniendo en cuenta que ninguna de las dos va a la guardería y que María en septiembre ya irá al colegio.

Sobre la visita no sé si los niños se han enterado de algo, francamente creo que no. Pero según me han comentado algunos padres lo que si les ha hecho mucha ilusión ha sido montar en autobús y sobre todo verse acompañados de sus padres en un ambiente distinto.

En cuanto a María, me ha sorprendido mucho. Desde que vio llegar al grupo de niños se soltó inmediatamente de mi mano y se unió a ellos sin el menor problema. Ha participado en todo sin ni siquiera buscarme con la mirada, y además no ha sido nada tímida, llevando la voz cantante en algunos momentos, a pesar de no conocer a ninguno de los niños ni a las cuidadoras. Sinceramente creo que no tendrá ningún problema para adaptarse al colegio.

Por otra parte, Teresa estaba alucinada. En un principio no tuvo reparo en incorporarse al grupo incluso caminando con ellos. Eso sí, sin perderme de vista un momento. Estuvo un rato cantando y bailando siguiendo las directrices de las cuidadoras pero cuando esto terminó y se centraron en otras cosas le llegó el aburrimiento y quiso venir conmigo. Se lo pasó mejor aporreando el ordenador, una actividad que le encanta.

Al final todos se despidieron de nosotros y de forma ordenada recogieron unas gorras y camisetas que les habían preparado de regalo. En esta fila se colocaron inmediatamente las dos primas que no pierden la oportunidad de recoger un obsequio.

En la imagen se ve uno de los momentos en que Teresa, de espaldas, permanecía con el grupo en un plató, y María a su lado posa para la foto mirando a cámara.



lunes, 14 de diciembre de 2009

¿Para cuándo la verdadera conciliación?



Estos días no he tenido mucho tiempo de escribir. Bueno, a decir verdad, he tenido tiempo durante los fines de semana pero he preferido, como siempre, aprovecharlo en pasarlo con Teresa. Las largas jornadas de trabajo unidas a las noches con algunos despertares hacen que cuando llega el sábado la única idea que tengo en la cabeza es intentar dormir un poco más y luego estar todo el día con la pequeña.
Las últimas semanas en el trabajo han sido de un ritmo frenético, con continuas salidas para ruedas de prensa y otros actos que se suman al trabajo posterior de redacción. Esto se traduce en que, a diferencia de los días normales, no me ha quedado nada de tiempo para el blog. Sin embargo por aquí no iba el título de hoy y es que por mi cabeza no pasa otra cosa en estos días que la maldita conciliación. Las políticas de conciliación de la vida familiar y laboral no son reales, al menos en mi gremio, el de la prensa. Intentar cuadrar horarios, reducir jornada o adaptar la duración y distribución de la misma para compatibilizar trabajo y familia es una empresa imposible. No dudo que no habrá privilegiados que puedan hacerlo, claro, pero el currito de turno nada de nada. Y que ni siquiera se te ocurra plantearlo porque te puedes ver de patitas en la calle.
En fin, que se puede decir que la verdadera conciliación en mi caso está en los abuelos y tíos de Teresa. Gracias.
En vuestro caso, ¿cómo es?