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viernes, 14 de mayo de 2010

Recuperar la calle


Una de las cosas que considero más tristes para los niños de hoy es haber perdido la oportunidad de ocupar las calles. En mi infancia, las calles tenían dueño y no eran precisamente los parquímetros. Pasear por cualquier lugar de la ciudad en horario de tarde se convertía en una proeza para cualquier adulto que debía cruzarse en su camino con montañas de niños corriendo de un lado para otro, jugando a la pelota, persiguiéndose, manejando bicicletas o patines, saltando a la comba o construyendo improvisados tenderetes con cartones en los que vender a cualquier primo una pulsera o collar fabricado con macarrones coloreados.


Las meriendas, lejos de degustarse frente al televisor antes de iniciar una partida en play station, se realizaban en la calle donde además se podían probar varios sabores de bocadillos de los amigos e incluso esconderlos bajo una planta.

Los niños de ahora tienen muy condicionado el juego. Los parques están masificados y la parte imaginativa del juego se reduce considerablemente en espacios tan reducidos y bajo la estricta supervisión de los padres.


La explosión automovilística en las ciudades, el miedo a la inseguridad ciudadana y la excesiva carga de actividades programadas por los padres ocupados que necesitan organizar un horario equiparable al laboral para sus hijos, ha desencadenado en una pérdida progresiva del espacio del que antes sólo los niños eran los dueños. Recuerdo con nostalgia cómo en mi niñez, en los raros casos en los que algún coche que intentaba atravesar mi calle, se debía esperar a que una pandilla de mocosos le cediese el paso y los padres no tenían que vigilar los juegos porque el jaleo les confirmaba que todo iba bien.


¿Sería posible recuperar las calles para nuestros hijos?


miércoles, 10 de febrero de 2010

Cosas de niños

Hoy he leido en Me crecen los enanos un post sobre la etapa de los porqués en los niños. Es una etapa que todavía nos queda algo lejos con Teresa, aunque seguramente cuando llegue nos parecerá que no ha pasado nada de tiempo. Ante el aluvión de preguntas en esta fase también nos encontraremos seguro con respuestas de lo más curioso. Aquí dejo un ejemplo. Este es uno de esos mails que circulan por internet y que yo he leido hoy reenviado por una amiga. Se trata, al parecer de una encuesta realizada a niños de segundo y tercer grado de primaria. Estas fueron algunas de las respuestas más graciosas.
  • ¿Quién es el jefe en tu casa?

1. Mi mamá no quiere ser jefe pero tiene que serlo porque mi papá es chistoso.

2. Mi mamá. Lo sabes por la inspección de mi cuarto. Ella ve hasta lo que hay debajo de mi cama.

3. Creo que mi mamá, pero solo porque ella tiene más cosas que hacer que mi papá.

  • ¿Por qué hizo Dios a las Madres?

1. Porque son las únicas que saben dónde están las cosas en la casa.

2. Principalmente para limpiar la casa.

3. Para ayudarnos cuando estábamos naciendo.

4. Para que nos quisieran.

  • ¿Cómo hizo Dios a las Madres?

1. Usó tierra, como lo hizo para todos los demás.

2. Con magia además de super poderes y mezclar todo muy bien.

3. Dios hizo a mi mamá así como me hizo a mí, solo que usó partes más grandes.

4. Yo creo que tardó mucho en hacerlas, pues mi papá dice que a veces las mujeres son muy complicadas.

  • ¿Qué ingredientes usó?

1. Dios hizo a las madres de nubes y pelo de ángel y todo lo bueno en este mundo y una pizca de malo.

2. Tuvo que empezar con huesos de hombres y después creo que usó cuerda, principalmente.

3. Yo creo que con muchas flores ...

  • ¿Por qué Dios te dio a tu mamá en vez de otra mamá?

1. Porque somos parientes.

2. Porque Dios sabía que ella me quería más a mí que otras mamás que me quisieran.

3. Porque nos parecemos mucho.

  • ¿Qué clase de niña era tu mamá?

1. Mi mamá siempre ha sido mi mamá y nada de esas cosas.

2. No se porque no estaba yo allí, pero creo que ha de haber sido muy mandona.

3. Dicen que antes era muy linda.

  • ¿Qué necesitaba saber tu mamá de tu papá antes de casarse con él?

1. Su apellido.

2. Si quería casarse con ella.

3. Pues... si tiene trabajo y si le gusta ir de compras.

  • ¿Por qué se casó tu mamá con tu papá?

1. Porque mi papá hace el mejor spaghetti en el mundo y mi mamá come mucho.

2. Porque ya se estaba haciendo vieja.

3. Mi abuela dice que porque no se puso su gorra para pensar.

4. Para poder ser la mamá de la casa.

  • ¿Cuál es la diferencia entre las mamás y los papás?

1. Las mamás trabajan en el trabajo y en la casa y los papás solo van al trabajo.

2. Las mamás saben hablar con las maestras sin asustarlas.

3. Los papás son más altos y fuertes, pero las mamás tienen el verdadero poder porque a ellas les tienes que pedir permiso cuando quieres quedarte a dormir en casa de un amigo.

4. Las mamás tienen magia porque ellas te hacen sentir bien sin medicina.

  • ¿Qué hace tu mamá en su tiempo libre?

1. Las mamás no tienen tiempo libre.

2. Si lo oyes de ella, paga cuentas TODO el día...

3. Creo que... trabajar.

  • ¿Qué haría a tu mamá perfecta?

1. Por adentro ya es perfecta, pero afuera creo que un poco de cirugía plástica.

2. Que no me regañara tanto y que me dejara ver más tele.

3. Si supiera jugar fútbol...

  • ¿Si pudieras cambiar algo de tu mamá, que sería?

1. Tiene esa cosa rara de pedirme que siempre limpie mi cuarto. Eso le quitaría.

2. Haría a mi mamá más inteligente, así sabría que mi hermano me pegó primero y no yo.

3. Me gustaría que desaparecieran esos ojos invisibles que tiene atrás de su cabeza.