viernes, 30 de abril de 2010

Por fin es viernes


Esta semana no doy más. No sé si es la primavera, el catarro o una semana agotadora de trabajo pero sólo puedo decir que por fín es viernes. Ya voy estando de mejor humor.

miércoles, 21 de abril de 2010

Los celos


Teresa tiene una prima que en unos días cumplirá tres años, María. Ninguna de las dos va a la guardería y pasan gran parte del día juntas. María ha estado muy unida a mí y temíamos su reacción con el nacimiento de Teresa, sin embargo, hasta hace muy poco no ha habido episodios destacados por celos, supongo que porque hasta ahora la prima no había tenido capacidad para mostrar “sus encantos” a los demás. El hecho de que Teresa interactúe más, comience a hablar, a caminar y a hacer las típicas gracias de bebé han despertado la suspicacia de María que ve de este modo peligrar su hegemonía.

El caso es que agarra unas pataletas impresionantes, grita a la mínima y se enfada con facilidad o se hace la loca y no te hace ni caso cuando le hablas. Las dos tienen un carácter fuerte y como es normal quieren las mismas cosas al mismo tiempo. Aquí no vale mediar para que primero juegue una y luego otra, tenemos que convencerlas para que las dos compartan el mismo artilugio, cosa que no es fácil, porque de lo contrario una de ellas se pone a chillar poniendo a prueba la paciencia del mejor mediador en conflictos internacionales.

A la hora de comer también hay retos. María, que al contrario que Teresa come muy poco, sólo quiere que le de yo de comer. Así que ahí me pongo yo con las dos nenas a dar una cucharada a una mientras la otra se enfada y al contrario. La parte buena de esto es que, con esta competición, terminan rapidísimo y además hemos conseguido que María coma mejor.

En definitiva, que se pasan casi todo el día a la greña aunque luego no puedan pasar la una sin la otra. Pero la mayor demostración de celos que hemos percibido hasta ahora ha sido un comentario de María cuando hablaba de su próximo cumpleaños. Mi hermana le contaba que haría una tarta y le preguntó si quería que Teresa fuese a la fiesta. A esto María contestó que sí y que le daría un trozo muy grande del pastel. Mi hermana se interesó por este alarde de generosidad a lo que ella contestó que así, Teresa se ahogaría y moriría. Todo esto con su lenguaje particular, claro. ¡Madre mía qué miedo!

Tengo que decir que María no es una pequeña psicópata. Cuando mi hermana le explicó que si hacía eso Teresa se pondría enferma y habría que llevarla al hospital, se puso muy triste y cambió de idea.

martes, 13 de abril de 2010

Nuevas habilidades, nuevos peligros


Es una verdad irrefutable que los niños imitan a los padres. No hay más que ver el interés que muestra Teresa por los teléfonos móviles o el ordenador. Aunque a decir verdad le interesa todo lo que tenga botones y desde muy pequeña ya cogía el mando a distancia y apuntaba hacia el televisor. Ahora además le encanta pasearse por la casa con una escoba y tocar la lavadora que, como no te des cuenta, puede hacer lavados que lleguen a evaporar la ropa.
Al mismo tiempo que Teresa va mejorando en su destreza al caminar incorpora nuevos hábitos y planean en el horizonte nuevos peligros. Y aquí es donde está el quid de la cuestión de hoy. Veo riesgos en todas partes y en ocasiones me pregunto incluso si estoy coartando su libertad. Cuando camina me da miedo dejarla sola un instante y la sigo a todas partes. A veces incluso tengo los brazos preparados rodeándola por si acaso encuentra un obstáculo en el camino que la pueda hacer caer y aquí es dónde yo me pregunto… en qué momento la niña me ha visto pasar la escoba si no saco tiempo para eso?.
¿Soy una exagerada? ¿Me he convertido en mama-lapa?

lunes, 5 de abril de 2010

Pequeñas vacaciones

Los días de Semana Santa han sido todo un acontecimiento para Teresa que cada día es más consciente y disfruta más de los momentos en los que nuestra pequeña familia está reunida. Notar que disponemos de cada minuto del día para dedicárselo a ella por completo la hace sentirse muy feliz y lo manifiesta expresivamente con risas, caricias, juegos e incluso bromas. En estos días no ha parado de correr de un lado para otro ya que el buen tiempo nos ha permitido pasar muchos ratos en la calle. Parece increíble pero se ha aprendido el camino desde varios sitios hasta el tobogán donde le encanta subir. Además se muestra muy sociable y no duda en acercarse constantemente a otros niños para jugar y si son pequeños no duda en acercar su cara cariñosamente para besarlos.
Otra novedad estos días ha sido el sueño. Ha dormido mucho y la mayor parte del tiempo en su cuna, sin llamarnos para venir a dormir a nuestra cama. Y es que se ve que tanto correr y jugar sin parar un momento la ha dejado agotada.

jueves, 25 de marzo de 2010

Del gesto a la palabra

“Mamá papa”, qué ilusión me hizo. Esta es la primara frase que Teresa construía con dos palabras y yo que no cabía en mí de gozo al descubrir que mi hija admira portentosamente a su madre quise reforzar su comunicación y pregunté, “ah, así que mamá es guapa?”. Vaya si conseguí reforzar la comunicación, tanto que Teresa al ser consciente de que no la había entendido se explicó mejor y sentenció un “no” seguido de “papá ó ta?”. Ahora sí que la entendí y más planchada que emocionada por la evolución en el uso del lenguaje de la que estaba siendo testigo le expliqué que papá estaba en la cocina, haciendo la comida. Tan tranquila como quien se ha hecho entender sin complicaciones se volvió hacia la tele y se echó en mis brazos.

lunes, 22 de marzo de 2010

La vuelta


Creo que la vuelta del viaje nos ha dejado a todos un sabor agridulce. Hemos tenido tiempo de disfrutar juntos pero la despedida fue más dura de lo que suelen ser habituales. Por primera vez Teresa expresó lo que seguramente siempre ha sentido en las despedidas y reclamaba a su padre al otro lado de la ventana señalándole un asiento junto al nuestro. Lloró con pena y la escena me pareció propia de una película. Quizá influenciada por el escenario de una estación repleta de gente despidiéndose y contagiada por Teresa, también lloré yo. La gente nos miraba con tristeza imaginando quizás una separación duradera y mientras me fijaba en distintas caras convenciéndome de que estaba dramatizando demasiado la despedida me encontré con la figura de David intentando disimular un llanto que ya no podía contener. El autobús arrancó y las lágrimas seguían recorriendo toda mi cara pero por fortuna Teresa ya estaba distraída en otras cosas. La eché junto a mi pecho y en pocos minutos se durmió. Ahora de nuevo contamos los días para el fin de semana esperando que para entonces Teresa se haya recuperado del resfriado que nos ha acompañado desde el sábado por la tarde, cuando casualmente también comenzó la lluvia. Al menos el viernes y la mañana del sábado lo pasamos genial.