miércoles, 27 de enero de 2010

Feliz cumpleaños Teresa, con dos días de retraso

Una amiga mía me envió un mensaje el día 25 de enero para felicitar a Teresa por su cumpleaños y a mí porque “un año criando es muy bonito pero también muy duro”, decía. Después de leerlo me quedé pensando en el modo en que ha cambiado mi vida en este último año. Como ya comenté en el primer post de este blog Teresa llegó a mi mundo como un elefante a una cacharrería, cambiando toda mi escala de valores y prioridades y desordenando por completo mis emociones. Con Teresa se llenaron de sentido las pequeñas y grandes cosas del día a día y poco a poco sus asuntos fueron ocupando el espacio de los míos. Esto último no sólo es una metáfora ya que del mismo modo ha ocurrido en el espacio práctico, es decir, sus cosas han invadido toda la casa. Es imposible imaginar la vida sin ella y parece mentira que todo este cambio se haya producido en tan sólo un año.
Sin embargo la maternidad también acarrea otros cambios. Por ejemplo casi desaparece la vida social ya que cuando salgo con mis amigos las conversaciones se suelen quedar a medias porque Teresa no puede esperar. Además la mayoría de los temas se suelen centrar en ella. Las noches han dejado de ser para siempre noches de sueño profundo en las que no me hubiera enterado si el edificio se caía. Las películas en casa (ya no hay cine) se suelen quedar a medias y los libros ni te cuento. Las salidas nocturnas se acabaron y cambió definitivamente la vida en pareja. Son las otras cosas de la maternidad…

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martes, 19 de enero de 2010

Lactancia materna



La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como imprescindible la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del recién nacido. No voy a enumera las múltiples ventajas para la salud del bebé que conlleva la lactancia porque no soy una experta, únicamente podría relatar lo que he leído. Sin embargo sí que puedo mencionar las ventajas emocionales que supone tanto para la madre como para el bebé porque eso sí lo he vivido en primera persona. El sentimiento de unión íntima, los momentos de tranquilidad en el silencio de la noche, las manitas de tu hija buscando mis dedos y acariciando mi mano mientras mira hacia arriba para sonreírme me han aportado los que posiblemente hayan sido los instantes más felices de mi vida. Pero también tengo que decir que no todo fue coser y cantar porque desgraciadamente la información y asesoramiento con el que conté fueron muy escasos. A pesar de mis clases de preparación al parto, las múltiples lecturas sobre el tema y el haber sido tía que vive los acontecimientos muy de cerca, lo cierto es que todo esto sirvió de poco a la hora de la verdad.
Yo siempre estuve convencida de que quería amamantar a mi hija y así me dispuse a hacerlo en cuanto estuvo a mi lado después del parto a pesar de que, lo confieso, tuve un momento de mucho miedo que todavía hoy no acierto a explicar. Toda la noche la pasamos con Teresa en el pecho hasta que, por pura intuición y agotamiento, acerté a ponerla junto a mi tumbada en la cama y así terminamos la noche y pasamos gran parte de la mañana.
Luego llegaron las grietas y lo que es peor, los consejos sobre el tema a los que, por fortuna, poco caso hice. Lo de las grietas se pasó rápidamente puesto que en la visita a la matrona (que recuerdo como muy cariñosa y amable) me recomendó una pomada que hizo milagros. Además poco a poco madre e hija íbamos haciéndonos unas expertas y la postura fue mejorando. Sin embargo, es normal que una madre primeriza llena de dudas y de temores se vea confusa sobre si su hijo se estará alimentando bien cuando no para de verlo llorar. No hay duda de que si ves un biberón vacío sabes que el bebé ha comido bien. Una mañana de desesperación y con el tradicional baile de hormonas que me hizo llorar telefoneé a una liga de lactancia materna donde algunos consejos también me sirvieron. Unos pocos días más tarde fue el pediatra el que también me dio unos consejos que me tranquilizaron y me dieron confianza y a partir de ahí todo fue sobre ruedas.
En definitiva sólo digo que es muy fácil que la lactancia fracase porque los primeros días pueden ser de incertidumbre, porque, al menos en mi caso iba poco preparada y además en el caso de mis hermanas no supieron llevar adelante la lactancia con lo cual no tenía referentes cercanos. Pero yo me propuse después de todas estas experiencias convertirme en una defensora a ultranza de la lactancia y, sobre todo, informar a mis amigas en el momento de sus embarazos de todas aquellas cosas importantes que debes saber y que nadie te cuenta.

jueves, 14 de enero de 2010

Te cambiará la vida...


Hoy he encontrado este texto en internet y me ha encantado.

Nos juntamos para almorzar cuando mi amiga me comenta que ella y su pareja están pensando en tener familia.
Estamos haciendo una encuesta, - me dice medio en broma. - ¿Crees que deberíamos tener un bebé?
Te cambiará la vida, - le contesto intentando que mi voz suene neutral.
Sí, ya sé, - me dice, - ya no podremos dormir hasta tarde los fines de semana, ya no tendremos vacaciones espontáneas...
Pero eso no era lo que yo pensaba. Miro a mi amiga intentando decidir qué decirle. Quiero que ella sepa todo lo que no aprenderá en los cursos de preparto, quiero que sepa que las marcas físicas que dejará el embarazo sanarán, pero que convertirse en madre le dejará una marca emocional tan profunda que la hará vulnerable para el resto de su vida.
Pienso en advertirle que nunca más leerá un periódico sin pensar "podría haber sido MI hijo". Que cada vez que se entere de la caída de un avión, de un incendio se sentirá perseguida. Que cuando vea fotos de niños hambrientos, se preguntará si puede haber algo peor que ver a un hijo morir.
Miro sus uñas perfectamente arregladas y su ropa impecable y pienso que sin importar lo sofisticada que sea, convertirse en madre la reducirá al nivel tan primitivo de una osa protegiendo a su cría. Que una llamada urgente: ¡Mamá!, la hará dejar caer un souffle o su mejor cristalería sin pensarlo dos veces.
Siento que debería prevenirla que ya no importarán los años que haya invertido en su carrera, que su profesión pasará a segundo plano por la maternidad.
Que podrá arreglar para que su hijo esté bien cuidado mientras trabaja, pero un día, entrando a una importante junta de negocios, creerá oler el dulce aroma de su bebé, y que deberá utilizar cada milímetro de autodisciplina para no salir corriendo a su casa, sólo para asegurarse quesu bebé está bien.
Quiero que mi amiga sepa que las decisiones de todos los días ya no serán una rutina. Que el deseo de un niño de 5 años de entrar al baño de hombres en Mc Donald's se convertirá en un dilema mayor. Que en ese momento, entre el ruido a bandejas y los gritos de los niños, sopesará importantes argumentos acerca de la limitación de la independencia de su pequeño y laposibilidad de que un depravado se pueda esconder en ese baño al que ella no podrá entrar. Que sin importar lo decidida que sea en la oficina, cuestionará todas las decisiones que tome con respecto a su hijo.
Mirando a mi atractiva amiga, quiero asegurarle que aunque pierda los kilos de más que le deje el embarazo, jamás se sentirá igual acerca de sí misma.
Que su vida, tan importante ahora, pasará a segundo plano cuando tenga a su hijo. Que no dudaría en dar la vida por él sin meditarlo un instante, sin embargo deseará vivir más años, no para cumplir sus propios sueños, sino para ver a su hijo cumplir los suyos. Quiero explicarle que la cicatriz de la cesárea y las estrías se convertirán en medallas de honor.
La relación de mi amiga con su marido cambiará, pero no de la manera que ella cree. Quisiera que ella entendiera cuanto más se puede amar a un hombre que se levanta por las noches a acunar a su hijo y que siempre está dispuesto a jugar con él. Creo que debería saber que se enamorará de él otra vez, por razones que ahora encontraría muy poco románticas.
Quisiera que mi amiga pudiera saber lo identificada que se va a sentir con otras mujeres que a través de la historia han intentado detener una guerra, los prejuicios o choferes alcoholizados. Quisiera que entendiera porque yo puedo ser muy racional acerca de muchos temas, pero me vuelvo temporalmente irracional cuando discuto el peligro que significa una guerra nuclear en elfuturo de mis hijos.
Quisiera describirle a mi amiga la exaltación de ver a su hijo aprender a andar en bicicleta. Quisiera poder reproducirle esa risa contagiosa que escapa del alma del bebé cuando toca la suave piel de un gato o un perro por primera vez. Quisiera que saboreara esa felicidad al abrazarlo que es tan real, que duele. La mirada intrigada de mi amiga me hace comprender que los ojos se me han llenado de lágrimas.
Nunca te arrepentirás, - le digo al fin, tomándole la mano y ofrezco una plegaria silenciosa por ella, y por mí, y por todas aquellas mujeres meramente mortales que se enfrentan a los tropiezos de la maravillosa experiencia llamada maternidad.

viernes, 8 de enero de 2010

Angustia de la separación


Teresa atraviesa una de esas etapas que los expertos denominan “angustia de separación”, o al menos eso es lo que creo. Desde hace ya algunas semanas cada vez que estoy con ella se pone a lloriquear como no esté justo a su lado o incluso se va acercando cada vez más hasta colocarse encima de mí. No puedo alejarme ni unos metros sin que se enfade. Nada de esto le ocurre cuando no estoy presente, aunque eso sí, está más irritable de lo normal. A todo esto se le ha unido como comentaba ayer que hemos vuelto a la rutina y ella viene con algunas malas costumbres. Tal es así que ahora es imposible que haga su siesta de por la mañana en su cuna o hay que tenerla la mayor parte del tiempo en brazos.
Al parecer esta es una etapa fundamental para el desarrollo del bebé que aprenderá poco a poco a comprender que aunque su mamá no esté presente no quiere decir que haya desaparecido o que le haya abandonado. Aconsejan además llevar a cabo una serie de juegos como el escondite, hablar al bebé desde otra habitación o el juego de cu-cu. Para sobre llevar este periodo es aconsejable además no perder la paciencia y no angustiarse demasiado, aunque esto en ocasiones es un poco complicado para la mamá a la que le cuesta ver cómo la pequeña sufre cada vez que se separan. En fin, para todos los que pasen por algo parecido paciencia y mucho apoyo de otras personas.

jueves, 7 de enero de 2010

Vuelta a la rutina



La familia hoy ha vuelto a la rutina después de estos días de fiesta. En realidad yo no he tenido vacaciones salvo las fechas señaladas que este año se han unido, afortunadamente, a los fines de semana. Sin embargo, las vacaciones de David suponen para nosotros algo más que unos días de descanso ya que es lo que nos permite llevar una vida en común. Nuestra pequeña familia de tres sólo convive los fines de semana y durante las jornadas de asueto de un profesor. Así es nuestra vida debido al trabajo de cada uno.
Así que a partir de hoy hay que recomponer de nuevo todas las rutinas de Teresa a la otra cuna, a la otra casa, el otro baño, y sobre todo a no dormir sus siestas con papá.
Por otra parte yo también tengo que recomponer mis emociones y dejar por un tiempo de poner en la balanza de mi cabeza las cosas negativas que en días como este no paro de encontrar.

martes, 5 de enero de 2010

Para 2010...

CHAU PESIMISMO

Ya sos mayor de edad
tengo que despedirte
pesimismo
años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales
y también que al mal tiempo buena cara
pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman
se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado
claro que voy a despedirte
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura
alarmista tu alarma
ya sé vas a decirme no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón
pero es tan boba tu razón tan obvia
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón
ya sos mayor de edad
chau pesimismo
y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo


Mario Benedetti