martes, 18 de noviembre de 2014

Demasiado tarde

En esto de la maternidad ha habido muchas cosas que, lamentablemente, he aprendido tarde. Me refiero a cuestiones para las que antes de ser madre tenía idealizadas y que, ingenua de mí, una vez que me iniciaba en esta faceta estaba deseando descubrir.
Una de estas cosas que esperaba con inquietud era el momento confraternización con otros padres del colegio. Pensaba que encontrarme a madres y padres con hijos de la misma edad que mi hija supondría una oportunidad para compartir experiencias, intercambiar opiniones y poder encontrar soluciones a retos que se van planteando en el día a día. Pobre inocente.
Madres y padres del mundo, si leéis esto y todavía estáis a tiempo, huid de los grupos de padres del colegio. Olvidad la parte maquillada de esa conversación inocente sobre juegos compartidos en el patio del colegio. No caigáis en la trampa. Si todavía tenéis una oportunidad, reducid el contacto a la mínima expresión, a lo estrictamente aceptable según las normas de la buena educación.
Para mí ya es tarde. Yo ya he entrado en la espirar cumpleañera de dos al mes como mínimo, en el bucle de los fines de semana destinados a excursiones por el bosque, en la carrera por alcanzar el cupo razonable de espectáculos teatrales, cuentacuentos, conciertos, números de magia y un sin fin de cosas más. He perdido la autonomía de mis fines de semana y a veces llego a pensar que perderé la autonomía de mi propia vida. Y yo, en todo este vendaval de actividades, me dejo arrastrar impotente, como quien no puede luchar contracorriente,  incapaz de hacerle frente.

El tema de los grupos de whatsapp merece mención aparte. El nuestro tiene el original título de Supermamis.

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